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“Firmar un contrato por 85 millones no me cambia, yo sigo siendo un niño”

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Llega sonriendo, con look casual, y empieza preguntando él:“¿Qué tal Mateo?”.Ricky Rubio, como todos los ÑBA y otros deportistas, apoyó una iniciativa para concienciar sobre la donación de médula y España batió récords. Feliz por la noticia, arranca la entrevista. “¿Nos sentamos ahí, más cómodos?”, dice.

¿Sigue notando cosquilleo o ya se pasa?
[Risas]. Sí, sí ¡Lo noto! Lo pensaba el día de la concentración. Es especial venir porque te encuentras con muchos amigos. Puedes tener la suerte de llevarte bien con compañeros, pero aquí, es que lo necesitas: estás con tus amigos.

Navarro, Rudy, los Gasol… ¿Ser base aquí es un chollo?
Muchísimo. Ya no es que sea un lujo a quiénes tienes al lado, es que es tremendo a quién te enfrentas. Yo tengo en mi puesto al Chacho y a Calderón y esto es un clinic diario. Tienes que mejorar cada día, estar a un gran nivel y esto hace que eleves el listón. El nivel de exigencia sigue siendo muy bueno y los compañeros son de lo mejor.

¿Su secreto es disfrutar?
¡Sí! Todo el mundo juega porque le gusta. Luego, hay presión y la mente juega mucho, pero llega ese momento en el que tienes que olvidarte de todo. Parece fácil decirlo, pero hay que hacerlo: salir y disfrutar. Tienes que pensar que está muy bien lo que te rodea, pero al final se trata de baloncesto.

Ya parecía un veterano con 15 años en la Penya, y aquí más.
Ya llevo aquí bastante tiempo pese a tener sólo 23 años. Es mi sexto verano y empiezas a tener esa experiencia. Cuando era pequeño la tenía en la cancha, pero ahora la tengo fuera y se nota. Aprendes cada día.

El año pasado, sin Pau, Navarro, Ibaka ni Felipe, ganan un bronce y ni lo celebran.
Sí, es el nivel de exigencia. El éxito de esta selección es el hambre, el no conformarnos con un bronce, que es muchísimo. No hay que menospreciar lograr una medalla, que no es fácil, pero es el hambre de esta selección, el hambre de que podíamos haber hecho más, que por un tiro que no entró de Calderón o por jugar mal la prórroga no llegamos a donde queríamos. Consigues una medalla pero es difícil saborearla porque no es la que querías.

¿Si no es oro es un fracaso?
Es difícil. En un Europeo se podía ver más claro, en un Mundial no tanto, hay más selecciones y tenemos que ir partido a partido aunque suene a clásico, porque cualquiera en el grupo nos puede complicar. Queremos llegar a la final, no vamos a engañar a nadie, pero es que el camino va a ser difícil y con muchas selecciones que tienen muchas ganas de ganarnos.

El punto fuerte de esta selección y que mejora a EEUU son los pivots, pero de bases tampoco van mal.
Sí [risas]. El equilibrio de esta selección es muy bueno y no sólo en los cinco titulares, porque si te pones a pensar es complicado sacar un quinteto titular claro, dependederá de cómo llegue cada uno, del momento físico, de ánimo, de confianza. No me gusta compararme con otras selecciones, pero como Estados Unidos, tenemos una plantilla de 12 muy buena.

Tras un año en Minnesota, ¿esto es un oasis?
En lo personal estoy contento después de jugar con Minnesota 82 partidos,que era una meta que me había fijado tras una lesión como la que tuve. Era un objetivo y lo cumplí. En lo colectivo logramos 40 victorias, que hacía mucho que no se lograba, pero se quedó sabor agridulce. Ahora la suerte es que esta selección me da de nuevo la oportunidad de volver a disfrutar por un título y eso me da muchas ganas.

Anfitriones, favoritos, todos observando (y criticando), objetivo del oro… ¿Cómo se combate la presión?
Yo lo veo como un reto más, el objetivo es controlar todo eso, no es fácil pero desde pequeñito en la selección siempre hay presión, y es lo que se vive a estos niveles

¿El mayor enemigo de España es la propia España?
Creo que sí, si jugamos bien va a ser difícil que perdamos. No es fácil que los 12 jugadores, cada uno con un rol diferente en su equipo, venga aquí a la selección y se adapte a otro papel. Pero este ha sido el éxito de la selección: jugadores con un rol más importante en sus equipos llegan y se adaptan al grupo.

Su agente negocia un contratazo por 85 millones y usted sigue tan normal.
Intento mantenerme al margen. No te voy a engañar: hablo con mi agente sobre este tema, pero es cosa suya. En la cancha hago mi trabajo y disfruto cuando juego, que firme una cosa u otra no va a cambiarme como persona. Y por jugar mejor no vas a ser mejor o peor persona, tienes que seguir siendo el mismo y yo sigo siendo ese niño.

Un niño que hace disfrutar a otros con sus genialidades.
Primero me lo paso bien yo y al ver que la gente disfruta… La verdad es que es muy bonito de ver y si puedo ayudar a alguien a motivarle a través de mi juego y de la lucha que pongo, pues es muy gratificante y siempre estaré atento a eso.

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