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El Mallorca se abona al fracaso

La temporada recorre sus primeros metros y el Mallorca ya desprende un preocupante aroma a fracaso. A fiasco. Ni siquiera ha transcurrido un mes de competición y el grupo balear ya debe jugar con el fango hasta el cuello y al filo del acantilado. Atrapado por los nervios, condicionado por la escasa calidad de una porción notable del plantel -Marco Asensio y Pereira representan un oasis en el desierto de las ideas de este bloque- y condenado por los errores defensivos, el conjunto bermellón encadena derrota tras derrota en un arranque de curso que empeora el del año pasado. Como para echarse a temblar.
Un punto sobre doce posibles, eliminados de la Copa, con Dudú Aouate avivando las llamas del incendio institucional y con José Luis Oltra saliendo a hombros siete meses después de abandonar el club con lágrimas en los ojos. Es la triste realidad de un Mallorca en descomposición que va de cabeza al abismo. Otra vez. (1-2).
El partido fue un tostón. Uno de esos duelos trabados, sin calidad ni fútbol, que se definen por los pequeños detalles. Y, en este caso, el choque se decidió por los porteros. Cabrero, ex del Recreativo, cometió un error de bulto al salir tarde y mal en un balón largo en la acción que desembocó en su expulsión y el 1-2 definitivo; Sotres, en cambio, salvó a su equipo con dos manos académicas. La última, soberbia, en el minuto 93 tras un testarazo de Agus. Tampoco ahí tiene suerte este equipo.
Pero antes de esa acción clave, la tarde se movió entre bostezos y chispazos. El primer tiempo fue difícil de digerir. O sea, infumable. El Mallorca se enredó en la incomprensión, en balones largos sin destino. En entregas al contrario, con Bustos liderando este capítulo.

PRIMER GOLPE
Al Recreativo, que tampoco hizo nada del otro mundo, le bastó con aprovechar una acción aislada para embolsarse el primer gol en el zurrón. Todo nació en un centro desde la derecha que Gulan no taponó, una dejada de primeras de Braulio y un empalme de videoteca de Montoro. Primera aproximación y gol.
No paso nada más hasta el descanso y la hinchada recriminó la función de sus jugadores con música de viento. Oltra tampoco estaba para tirar cohetes. Su equipo se había contagiado de la molicie local y también se había tumbado a hacer la siesta.
La charla de Karpin llegó a sus pupilos, que dieron un paso al frente en el amanecer del segundo acto. Aunque pudo sentenciar el Recre con un despeje de Cendrós que casi sorprende a Cabrero tras pegar en la espinilla de Braulio, el arranque del segundo tiempo fue del Mallorca. Y Fofo, el encargado de encender la mecha. Recibió de Cendrós por el carril central, encaró a Sotres pero el meta foráneo taponó el mano a mano con solvencia. De inmediato, el técnico ruso movió piezas. Retiró al propio Fofo para dar entrada a Arana, que ocupó el carril diestro ante sus excompañeros, y desplazar a Marco al centro. Por detrás de Scepovic. Sus compañeros agradecieron la modificación táctica y el Mallorca vivió sus mejores minutos.
Cada vez que Marco y Pereira se asociaban, el Recreativo temblaba. Pep Lluís Martí se sumó a la reacción. Asumió galones el capitán e inició la acción del empate. Tras recibir de Marco, vio el desmarque de Arana y le envió un servicio milimétrico. El extremo disparó al cuerpo de Sotres y el rebote le cayó a Scepovic, que empujó el empate en el segundo palo. El grupo balear, contagiado por la grada y empujado por el carácter de Martí y la clase de Marco, se tiró a la yugular de un enemigo encogido que pasó por sus peores minutos. Se olía la remontada. Más por sensaciones que por juego. El Recreativo avisaba con un par de contraataques desperdiciados por Braulio. Oltra quiso atajar la hemorragia con los cambios. Metió a Núñez, Joselu y Manu Molina. Karpin retiró a los serbios Gulan y Scepovic para dar entrada a Saborit y Abdón, respectivamente.
Poco a poco, el ánimo de la grada, que no encontraba respuestas en sus jugadores, fue decayendo para entrar en el tramo final sin tener claro si conservar el empate o mantener la inercia ofensiva. De esas dudas se aprovechó el Decano. Un balón largo a Manu Molina, la decisión de Cabrero de salir tarde a interceptar esa jugada y el caos. Penalti y expulsión, cambios agotados y… ¡Pep Lluís Martí bajo los palos!. Jesús Vázquez no le dio opción al capitán a emular a Cosmin Moti -el defensa rumano parapenaltis- y selló el 1-2. Un castigo demasiado cruel por lo que se había visto.
Pese a quedar seis minutos más el descuento, el Mallorca no arrojó la toalla ante un Recreativo que no supo gestionar bien  su ventaja numérica en el patatal de Son Moix y en el marcador.
Concedió demasiado el grupo de Oltra, al que salvó su portero con una mano magistral en el minuto  93 a un cabezazo de Agus aunque el árbitro, incomprensiblemente, señaló saque de puerta. También lo intentó Pereira con un chut desviado.
E incluso Martí, que fue a rematar un saque de esquina en la última acción del partido…aunque cuando llegó al área el córner ya se había botado. El peor epílogo posible a un escenario trágico. Y esto acaba de empezar…

FUENTE ULTIMA HORA

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