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Colista con todo merecimiento

Pasan las jornadas y la sangría continúa. El Mallorca sumó ayer el segundo punto de la temporada, de dieciocho posibles, al empatar a tres goles ante un grandísimo Barcelona B, con jugadores de primerísimo nivel que demostraron, al menos ayer, estar preparados para dar el salto al primer equipo. El grupo de Karpin, que el viernes se sinceró al manifestar que los problemas en defensa le suponen una auténtico quebradero de cabeza, volvió a ser víctima de los clamorosos errores de la zaga. Si no fuera por Cabrero, con tres intervenciones que sirven para sumar puntos, estaríamos hablando ahora de la quinta derrota del equipo en seis jornadas.

Para que así no ocurriera fueron fundamentales las paradas del guardameta y el olfato goleador de un defensa, de nombre Kasim Adams. Este ghanés de 21 años, despreciado por el Leganés y que, hasta ayer, jugaba en el filial con Olaizola, fue el gran protagonista de la tarde con dos goles que permitieron al equipo no venirse abajo y sumar al menos un punto que, quién sabe, a lo mejor a final de temporada resulta decisivo para mantener la categoría. Porque pensar ahora en otro objetivo resulta absurdo. Kasim, con una planta de atleta de primer nivel, fue el más listo de la clase. Adelantó a su equipo a los cuatro minutos con un gol de delantero oportunista y rescató un punto a quince minutos del final tras un remate que llegó precedido de una parada con el pecho. El debut soñado para un jugador al que le ha cambiado la vida. Se ha ganado por derecho propio la titularidad en el centro de una defensa que está resultando un auténtico agujero negro. No solo destacó por los goles, sino por su sentido práctico a la hora de sacar el balón y su desparpajo en el área rival.

Lástima que sus compañeros de zaga continuaran tan empanados como siempre. Como en Leganés y la pasada semana en Pamplona, el rival dio la vuelta al marcador en un visto y no visto. Primero, Dongou a la media hora tras un patinazo de Cendrós. Y dos minutos después Cámara aprovechó una indecisión de Truyols para marcar el segundo. El central mallorquín, con los nervios a floro de piel, retrasó flojo a su portero y Cámara se adelantó para anotar a placer el 1-2. En estos casos lo mejor es no tirar más leña al fuego, pero una parte de la afición no lo entendió así y recriminó al de Manacor cuando lo que más necesitaba era comprensión ante un fallo clamoroso pero del que no se salva ni el mejor de los defensas.

Errores al margen, que no es poco, este Mallorca tiene una virtud, que es la que le ha de servir para salir del atolladero en que se encuentra, siempre que solucione el problema defensivo. Y es que nunca se rinde. A dos minutos del descanso, cuando el público se movía entre la desesperación y el cabreo, Joao igualó tras rematar de cabeza un saque de esquina botado por Martí. Fue un consuelo a una tarde complicada.
Tras el descanso llegó el tercer mazazo. A los dos minutos Grimaldo volvió a adelantar a su equipo de falta, en una acción en la que Cabrero, excelente toda la tarde, pudo haber hecho algo más. El portero fue decisivo en el empate ya que, al menos, evitó tres goles que en el banquillo de Eusebio ya se daban por hechos.

Diario de Mallorca

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