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At. Baleares 0-0 CE L´Hospitalet

A primera hora de la jornada daba la impresión de que se podrían llegar suspender muchos encuentros a lo largo del domingo por la situación de lluvia intensa. Pero la llegada a Son Malferit una hora antes del inicio del encuentro evidenció que la lluvia no fue suficiente para eliminar de los folios de hormigón la incontinencia verbal de personas social y culturalmente en situación de déficit… Ni contigo ni sin TIL. Un balearico de toda la vida me cuenta el primer chascarrillo de la mañana a propósito de las pintadas: “¿’RCDM o muerte’?: RCDM -que es fotin-”.

El estado del terreno de juego invitaba al optimismo en cuanto a la disputa del encuentro, y efectivamente dio comienzo a la hora prevista, con menor afluencia de espectadores que en anteriores ocasiones -unos 600-.

El ritmo inicial fue frenético, con carreras de ida y vuelta propiciadas por la velocidad con que se desplazaba el cuero. Bien asentados ambos conjuntos, se batían el cobre en la divisoria con intercambios constantes de posesión. Poco a poco se fue estirando el conjunto visitante, ocupando terreno blanquiazul y triangulando con fluidez en las inmediaciones del área local.

Todo giraba según el guión más o menos previsto…hasta que llegó el minuto 13. Un derribo al delantero Ripoll en área visitante, con exceso de teatralidad en la caída, provocó la exasperación del conjunto de Nico López y del público. No sólo no señaló pena máxima, sino que amonestó al jugador con amarilla.

Se apocó el Atlético con el paso de los minutos. Tiraron de faltas constantes Nacho y Bernat Alomar para enjugar la superioridad visitante en medio campo. Por dos veces pudo ver la segunda amarilla Alomar, pero el error arbitral del ’13 había generado crédito para los locales y no llegó su temida expulsión. En los últimos quince minutos del primer tiempo L’Hospitalet tomó el mando del encuentro y el paso por vestuarios con el empate inicial resultó un alivio para los locales.

Salieron con fuerza los blanquiazules en el segundo tiempo, lo que tornó atractivo el encuentro. Podía encajar cualquiera, pero al menos ambos contaban con pegada, lo que igualaba la contienda. Toni Torres en los locales tuvo alguna. También Ripoll, muy luchador, se zafó en más de una ocasión de su par, aprovechando las triangulaciones para pisar área. Nacho aparecía en tres cuartos para dar dinamismo al juego, y Carlos peleaba la disputa del cuero con voracidad. Biel Guasp se creció en la batalla y alargó su recorrido por la banda, y los zagueros achicaron sin complicaciones, mientras Víctor detenía todo lo que le llegaba, que era bastante, sin demasiados apuros.

A los veinte minutos de la segunda parte el encuentro comenzó a girar a favor de los visitantes. La épica local dejó mella física en los blanquiazules y, al igual que en el primer tiempo, el campo se inclinó hacia Víctor Ross.

Las llegadas visitantes comenzaban a ser cada vez más claras, y el temor a encajar invadió la grada.

Ni siquiera la incorporación de Chando paró la avidez de los de Kiko Ramírez. Ya antes avisó Rubén Carreras en dos ocasiones, con feliz intervención de Víctor en ambas. Un lanzamiento lejano no atajado por Víctor pudo dar pie al 0-1, pero la bandera del juez de línea evitó el desastre.

La búsqueda de los tres puntos dejó paso a la defensa del resultado en los locales. El Hospitalet se lanzó a por todo. Un gran Mairata y un gran Esteban alejaban el peligro, pero la calma duraba poco. Si no era un córner era una falta, y si no un barullo -como el que propició la expulsión de Cristian en el epílogo-. El guión se escribía en el área local. Un racimo de ocasiones desperdició el conjunto catalán. Los locales, en el tramo final, sólo propiciaron un resfriado a Craviotto.

Convertir Son Malferit en un fortín se antoja difícil pero necesario. De lo contrario los rivales visitarán el recinto con ambición desmedida. Hacerse respetar como conjunto local es clave para el devenir de la temporada. Repetimos la pregunta de la crónica anterior: ¿hay margen de mejora en el Atletico Baleares? Seguimos pensando que sí. Jugadores como Nando, Oller, Artabe y Fullana pueden darle a Nico López ese plus de competitividad que necesita el equipo. Cuando estén todos recuperados…veremos.

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